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07-01-2019

Baricala es condenado a prisión y a pagar una suma millonaria por la quiebra fraudulenta de “El Indio”

El derrotero judicial de la causa “El indio” llegó a su fin, si es que no hay apelación, con una condena para los dos vecinos de América que manejaban los destinos del establecimiento comercial que fue a la quiebra en 2008. La Justicia en lo Correccional de Trenque Lauquen encontró culpables a Daniel Baricala y Adriana Ameijeiras de los delitos de vaciamiento de empresa y quiebra fraudulenta. Él recibió una pena de cárcel de cumplimiento efectivo.

Según el veredicto, al que tuvo acceso tiempodeloeste.com, entre los meses de agosto de 2005 y julio de 2008, Ameijeiras y Baricala “maliciosamente afectaron el normal desenvolvimiento del establecimiento mencionado, provocando el cese de la actividad comercial y consecuente declaración de quiebra de la sociedad comercial en perjuicio de los acreedores y accionistas”. Y agrega que ello se logró “mediante la desaparición o el ocultamiento de cereal en depósito y bienes de capital como inmuebles, equipos y rodados”.

El juez Hernán Crespo, titular del Juzgado en lo Correccional Nº 2 dio por probado que el cereal ajeno fue vendido como si fuera propio, en perjuicio de los acreedores. “Con dichas maniobras vendieron 12.000 toneladas de cereal, provocando el vaciamiento de la misma en perjuicio de los acreedores, por un total verificado de $ 9.517.977,91”, argumentó el magistrado. A ello se suma la venta de los bienes de la empresa.

El juez Crespo se apoyó principalmente en los testimonios del perito contable y de la síndico de la quiebra. El perito consideró que el pasivo se debió a la venta sin reposición del cereal.

Por su parte, la síndico del proceso concursal destacó que la empresa “El Indio” debería contar en sus depósitos con alrededor de 12.000 toneladas de cereal, cifra que es prácticamente imposible contener en las instalaciones que poseía. A ello se agrega que los estados contables ocultaban su verdadera situación patrimonial, dando apariencia de solvencia que poco y nada tenía que ver con la realidad económico financiera por la cual atravesaba

Resaltó además que los depósitos de cereal venían de larga data, demostrando que la mercadería fue vendida de antemano por sus administradores “sin ningún escrúpulo y sin ninguna reserva, denotando el pésimo manejo de la empresa, vendiendo cereal que no era propio sin reponerlo, lo que derivó en el abultado pasivo verificado”. El hecho de que la empresa prácticamente no tenga activos hace “suponer con un alto grado de verosimilitud que estamos en presencia de una operación de vaciamiento empresario, directamente enderezada a defraudar el legítimo interés de los acreedores”, en opinión de la síndico.

Con estos elementos, entre otros, el juez determinó la culpabilidad. A la hora de establecer las penas la Fiscalía había solicitado de cinco años y cuatro meses de prisión para cada uno. El magistrado, en cambio quiso diferenciar la pena de Ameijeiras y Baricala por separado.

El juez Crespo entendió que corresponde hacer una diferenciación en la actuación que les cupo a cada uno de los encausados. En relación a  Ameijeiras, consideró menor su participación "al no tener injerencia en la toma de decisiones diarias del movimiento comercial de la empresa, el cual estaba en la práctica en manos de su esposo y coimputado". Por ello, estableció que "su responsabilidad se debió más por omisión que por acción en esta etapa”.

En cambio, sobre Baricala consideró en la sentencia que “tuvo un rol decisivo tanto en las decisiones empresariales consistentes en la venta de cereal sin autorización de sus clientes, y de la posterior apropiación del dinero resultante de esas ventas, como así también, en la liquidación de los activos tanto de la empresa como propios que culminaron con la declaración de quiebra y cese de la actividad comercial de la empresa en la cual tenía manejo real de las decisiones”.

Por esas razones, condenó a Adriana Ameijeiras a la pena de tres años de prisión en suspenso, y cinco de inhabilitación para ejercer el comercio. Y la peor parte se la llevó Daniel Baricala, con tres años y seis meses de prisión de efectivo cumplimiento, y siete de inhabilitación.

La acción penal incluyó un reclamo civil. Allí algunos de los damnificados solicitaron la reparación del daño material. Para ello se calculó el valor de los cereales faltantes a fecha actual de acuerdo a las cotizaciones que brinda la web de la Bolsa de Rosario. El cálculo se ubica en torno a los 9 millones de pesos, pero debe ser actualizado a tasa activa. Y además, se le reconoció a los querellantes un 18% por lucro cesante. Esto llevaría la cifra a varias decenas de millones de pesos una vez se practique la liquidación, que seguramente será muy disputada.

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